• Frente Cacerola

Una nueva Constitución para una nueva sociedad.

Actualizado: 11 de ago de 2020

Por Paola Font La actual pandemia que ha sido la brisa que desempolvó y dejó a la luz, con toda claridad, las consecuencias brutales de la implementación del modelo neoliberal, de qué manera ha arrasado con el planeta, el medio ambiente, la vida, nuestra tierra. Esto se evidencia en el mundo entero y en particular en Chile, donde dicho modelo ha tenido un carácter más radical, más extremo que en otras latitudes. Por Pao F. Frente cacerola


La pandemia, en Chile, ha mostrado la precariedad del sistema de salud pública, las brechas existentes entre la educación particular pagada y la educación subvencionada y municipal, la ineficiencia en la que a políticas de vivienda se refiere, falta de agua, y como los servicios básicos, esenciales para la vida de los ciudadanos no están garantizados para toda la población.

La necesidad de la clase empresarial, del poder económico, de acumular de manera patológica, se visualiza en ejemplos tan ruines cómo el de Cencosud y Latam en el que sus accionistas reparten utilidades mientras desvinculan a sus trabajadores o, el retiro de utilidades de AFP Capital y Habitat de $46 mil millones, utilidades que dichos sea de paso han logrado especulando con el ahorro de los trabajadores, o, la negativa de grupos económicos de implementar un impuesto a los super ricos. Ejemplos hay por miles.

La acumulación, las brechas en educación, en salud, en pensiones, entre otros eran, aparentemente, hechos normalizados y que, gracias a las manifestaciones y movilizaciones de diferentes organizaciones sociales, se fueron instalando como temas de discusión en la opinión pública, después de los años de dictadura, a partir del 2006 con el primer movimiento estudiantil secundario.


Pero ninguna de estas contradicciones sociales es casual, sino que obedecen a un diseño de país gestado a fines de la década de los 70 donde las elites de esa época se asen del aparato del estado para iniciar su proceso de reducción, a tal punto, que genera políticas de precarización laboral, de salud, educación etc, y eliminando su labor redistributiva.

Evidencia de lo anteriormente señalado, son las palabras de Jaime Guzman, padre de la actual Constitución, quien indica en el libro “Escritos personales” (p.50):

“Las sociedades mayores, incluido el Estado, no existen ni se justifican para hacer lo que los particulares están en condiciones de realizar, sea individualmente o agrupados en sociedades menores, incluida la familia. Para ello éstos se bastan a sí mismos. El Estado se estructura para cumplir aquellas actividades que los particulares no pueden realizar adecuadamente, y no para absorber lo que éstos pueden llevar a cabo.

Estado actúa de modo supletorio, precisamente aplicando el principio de subsidiaridad. Lo importante es que, como su competencia procede entonces de un vacío o deficiencia de la comunidad, el Estado debe asumir esa tarea sólo luego de constatar la incapacidad de los particulares para realizarla convenientemente y siempre estimulando a que esa falla se remonte lo más pronto posible. Así podrá irse liberando en mayor medida de labores de suplencia, para reforzar aquellas que le son esenciales e inherentes por su naturaleza.”

La concreción de sus ideas se ven plasmadas en el Artículo 1°, inciso segundo de la constitución, “El Estado reconoce y ampara a los grupos intermedios a través de los cuales se organiza y estructura la sociedad y les garantiza la adecuada autonomía para cumplir sus propios fines específicos.” Y en el Artículo 19°, numeral 21, “El derecho a desarrollar cualquiera actividad económica que no sea contraria a la moral, al orden público o a la seguridad nacional, respetando las normas legales que la regulen.

El Estado y sus organismos podrán desarrollar actividades empresariales o participar en ellas sólo si una ley de quórum calificado los autoriza. En tal caso, esas actividades estarán sometidas a la legislación común aplicable a los particulares, sin perjuicio de las excepciones que por motivos justificados establezca la ley, la que deberá ser, asimismo, de quórum calificado.”


La actual constitución, no es garante de derechos, el mismo artículo 19° solo se refiere a derechos de acceso a la salud, libertad de elegir educación, del resguardo de los derechos particulares del agua, entro otros.


Fue así, que, después de 40 años, vemos que pasamos de ser sujetos de derecho a meros consumidores. Pasamos de ser seres humanos a ser pieza de un engranaje de producción.

El ser humano es, por antonomasia, un ser trabajador, social y creador del mundo, bueno o malo, en que vivimos.


Así entonces, se hace necesario, retomar nuestra vida desde nuestra condición humana, construir un modelo de sociedad distinto, respetuoso de los derechos esenciales de los seres humanos consagrados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos (DUDH). Entendiendo que la sociedad no se compone de individuos, sino que es un TODO compuesto por particularidades.


Por tanto, es imperioso redefinir la identidad de este país, es decir como se constituye la República, la forma de la política del país, en otras palabras, escribir una nueva Constitución política para Chile.


Al momento de escribir una nueva carta fundamental, se debe considerar como base fundamental el derecho al respecto de la dignidad y derechos esenciales del ser humano, y una definición de estado que lo establezca como aquel órgano garante de derechos que permita el desarrollo integral del ser humanos y del medio ambiente, y cuyo fin sea la construcción de una sociedad libre, solidaria y justa.

Por tanto, un nuevo catálogo de derechos debiese considerar el deber del estado de garantizar:

1. La educación pública de calidad, plurinacional, multicultural, no sexista y la implementación de ésta, donde la educación particular pagada fuese la excepción. Las universidades serán fuente de conocimiento al servicio del desarrollo del país, garantizando el avance de las ciencias en todos sus ámbitos, asimismo de las artes y la cultura.

2. El derecho a la salud.

3. El derecho a la vivienda.

4. El derecho al trabajo, a la sindicalización.

5. Derecho a la libertad de conciencia.

6. Reconocimiento los pueblos originarios, a su cosmovisión y cultura.

7. Reconocimiento de género.

8. El derecho a la información en todos sus formatos incluidos los digitales.

9. Protección del medio ambiente, entendiendo que, y parafraseando a F. Engels, el ser humano es la parte de la naturaleza en que la naturaleza cobra conciencia de sí misma, por tanto, no es posible escribir, construir la historia del ser humano de manera separada a la historia de la naturaleza.


En definitiva, garantizar todas aquellas condiciones básicas que permitan al ser humano su desarrollo intelectual, su capacidad transformadora y creadora de su mundo.

Por otro lado, una nueva constitución debe:

1. Limitar la concentración del poder.

2. Descentralizar la administración del estado dando autonomía a los gobiernos locales.

3. Tener un capítulo o normas que permitan su reforma

4. Ser la voluntad de la ciudadanía, con una política resolutiva que represente a la voluntad ciudadana.




Durante el proceso constituyente se deberá reflexionar respecto del tipo de sistema político que se necesita, considerando como alternativa un parlamento unicameral y/o un sistema parlamentario.


El mundo, y los chilenos en particular estamos viviendo un trance histórico que inicio con el estallido del 18 de octubre de 2019, interrumpido con la aparición de la pandemia que solo vino a agudizar las desigualdades y miserias en que vive el pueblo.


Para Kant, la ilustración es la liberación del ser humano de su culpable incapacidad, es decir de la imposibilidad de servirse de su inteligencia sin la guía de otro, no por falta de inteligencia sino por falta de decisión y valor para hacerse cargo de sí mismo. Así, el lema de la Ilustración es, ¡Sapere aude! ¡Ten el valor de servirte de tu propia razón!

Es en este escenario actual, y considerando lo anteriormente expresado, debemos decidir si, tener el valor de ser protagonistas de nuestra historia y por tanto, del cambio social que debemos generar o mero observadores de su evolución.


Frente Cacerola


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