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Un exalumno vuelve al Liceo a cumplir con su palabra: Allende en Valparaíso

El viernes 4 de agosto de 1972, el presidente Salvador Allende Gossens inaugura las nuevas dependencias del Liceo Eduardo de la Barra. Con ello concluye exitosamente una de las luchas más emblemáticas que como liceanos dimos durante los años sesenta, “la construcción de un liceo nuevo”. Los liceanos no podemos ignorar que Salvador Allende Gossens es el exalumno más destacado egresado desde nuestra institución.

El viernes 4 de agosto de 1972, el presidente Salvador Allende Gossens inaugura las nuevas dependencias del Liceo Eduardo de la Barra. Con ello concluye exitosamente una de las luchas más emblemáticas que como liceanos dimos durante los años sesenta, “la construcción de un liceo nuevo”. Los liceanos no podemos ignorar que Salvador Allende Gossens es el exalumno más destacado egresado desde nuestra institución.


Salvador Allende desde muy pequeño deambuló por distintas zonas del territorio nacional donde su padre era trasladado como abogado del Consejo de Defensa Fiscal. Sus estudios los realiza en establecimientos fiscales. Inicia su educación primaria en Tacna, cuando esta ciudad pertenecía a Chile, en 1916 ingresa al establecimiento que hoy se identifica como “Liceo Libertador General Bernardo O´Higgins Riquelme” en la ciudad de Iquique, en 1918, se matricula en el Instituto Nacional de Santiago, posteriormente en la ciudad de Valdivia cursa hasta el segundo humanidades en el “Liceo Armando Robles”, donde destaca por su vestimenta y finos modales, diferenciándose de sus compañeros. El año 1921 su padre es nominado como relator de la Corte de apelaciones y más tarde Notario de Valparaíso. Ingresa al Liceo Eduardo de la Barra, emblema de la educación pública chilena, cursa en el presente establecimiento desde cuarto a sexto humanidades (1).


Estos años quizás los más importante de su juventud, adquiere compromisos sociales, políticos, con la logia, deportivos, y de vida, conoce a Hortensia su compañera, como alumna del Liceo N° 1 de Niñas.


En el Liceo, destaca en el deporte con la práctica de natación y decatlón. También como presidente del Centro de Alumnos, el primer cargo que obtiene democráticamente.


Su vocación por el servicio público la inicia en este establecimiento asunto que lo llevó a sentir un gran afecto y cariño por el, "el Presidente Allende, tuvo una especial preocupación por el Liceo: en 1972 inauguró un nuevo edificio en los terrenos de Avda. Colón esquina Avda. Francia; que además trajo consigo el hito del ingreso de las mujeres al liceo, un cambio histórico y una señal de futuro, de la forma en que Allende concebía la educación: integradora y plural" (2). En democracia es elegido como diputado, senador durante 25 años, Presidente del Senado y finalmente, Presidente de la República.


Igal Vega, indica que “el candidato a presidente en visita a la zona pernoctaba en su casa, durante el almuerzo supo por sus padres la toma del liceo y mi papel como presidente. Llamó al liceo tomado para solicitar que abandonáramos dicho movimiento, prometiendo a cambio si era electo tendríamos Liceo nuevo. El problema fue como convencer al resto de los compañeros en la toma” (3).


Sergio Vuskovic exprofesor del liceo y exAlcalde de Valparaíso, recuerda que la mayor preocupación del presidente desde el día uno de su administración fue la reconstrucción del nuevo Liceo, incluso a la par con mega e innovadoras obras para la región como la Vía Elevada, La construcción de un frigorífico portuario, un nuevo puerto pesquero para la Caleta Portales, entre tantas.


“.., el 1 de febrero según se me ha dicho hoy, se iniciarán los trabajos del nuevo edificio del Liceo Eduardo de la Barra de Valparaíso. Con qué satisfacción vendré a inaugurar estos trabajos. No sólo por ser de necesidad fundamental, sino porque además tuve la satisfacción de ser alumno de ese plantel. Volveré como Presidente de Chile para agradecer a los maestros que me enseñaron, a los compañeros con los cuales compartí años de la juventud que no se olvidan” (4).


Allende cumplió su palabra enpeñada, una virtud que no es común en el ambiente político, quise conocer la experiencia de algunos actores para ver la relevancia de este acto. Consulté por testimonios en mi circulo cercano de exliceanos, así al mismo tiempo dar objetividad al presente escrito, solo recibí un par de propuestas.


“recordar es un acto de valor, de justicia y la reparación es una exigencia moral inexcusable de las nuevas generaciones de jóvenes estudiantes por ello al celebrar hoy la inauguración de nuestro liceo Eduardo de la Barra entregado la comunidad educativa porteña en mil novecientos setenta y dos por el alumno más emblemático de Chile y América latina el doctor Salvador Allende Gossens a la sazón presidente de la República el nuevo edificio de concreto funcionalidad y moderno reemplaza el vetusto edificio que acogió en sus austeras aulas a promociones de estudiantes que recibieron por décadas una educación pública gratuita y de calidad laica y racionalista acorde con los tiempos de cambios progresistas y humanistas y democráticos, de Chile y del mundo.


Por todo ello rememorar la fecha inauguración de nuestro liceo por un personaje de la envergadura épica del compañero presidente era una tarea impostergable sobre todo ahora que hay sectores retardatarios y oscurantista que postulan el negacionismo histórico debemos recordar este momento con una placa conmemorativa que destaque el rol de alumnos y trabajadores de la educación, honor y gloria a nuestro liceo” (5).


El viernes 4 de Agosto de 1972, no hubo clases en nuestro centro educativo de excelencia, los alumnos formaron impecablemente en calle Colon para recibir al insigne ex alumno, hoy Presidente de la República, el compañero Salvador Allende quien llega en una comitiva de vehículos Fiat 125 azules. Acompañado de la primera dama y el edecán naval Arturo Araya P., son recibidos a la entrada de la nueva construcción por los lideres de los distintos estamentos del liceo, autoridades de la zona y representantes de los obreros de la Construcción. El presidente Allende como acostumbra improvisa un emotivo discurso apelando al rol futuro de la educación y la juventud en los destinos de la nación.


El nuevo edificio moderno de ladrillos y de concreto reemplaza al legendario edificio de 1912 que albergó a promociones de jóvenes porteños imbuidos del espíritu laico, nacionalista, de ideales progresistas y humanistas inculcado por su memorable planta docente que trascienden hasta nuestros días. Sin duda en gloria a la matriz gestora de valores éticos y culturales comprometidos con el Chile igualitario y justo que se construía con el ejemplo y esfuerzo de la gran mayoría de la nación.


Posteriormente la delegación inspecciona la nueva construcción y al final visitan una exposición pictórica montada especialmente para la inauguración. A saber, con obras de Luis E. Alarcón, Dionisio Yanatos, Mario López y Medardo Espinoza.


Desde el archivo del Museo del liceo obtuve una copia de un recorte de prensa de la época. Allí se puede distinguir el coro mixto del Liceo Coeducacional de Quilpué, charlando distendidamente con el presidente. El coro mixto interpreta los himnos y canciones para dar realce al acto inaugural. Esto puede ser considerado como un gesto por la trascendencia del anuncio más importante del discurso del presidente, transformar al liceo Eduardo de la Barra en un nuevo Liceo Coeducacional para la región. La primera promoción mixta egresa de 4° Medio el año 1976.





Encuentro e Inauguración (6)


No es una jornada normal de clases en el Liceo Eduardo de la Barra de Valparaíso porque el trajín y el ajetreo de hoy son bastante inusuales en el nuevo local que se va a abrir y entregar formalmente a la ciudadanía porteña después de años de espera de algo tan deseado y anhelado. El ambiente que se respira es de gran nerviosismo por la ilustre visita del Presidente de la República Salvador Allende. Existen muchas expectativas por parte de todos los estamentos del colegio ante la llegada de tan ilustre personaje.

Mientras tanto el país pasa por una tensa situación política exacerbada por los medios de comunicación que han perdido el norte y el sur en cuanto a la información como prensa objetiva. Los periódicos traen noticias cada vez más alarmantes e insultantes lo que aumenta la tensión entre toda la población.


Estamos en mitad del invierno; hoy es una mañana soleada, despejada, hermosa y sin viento, pero sí, fría. Los alumnos han cruzado a la vereda de enfrente del Liceo en la Avenida Colón y se han formado ordenadamente a la espera del Jefe de Estado. La mayoría de las autoridades invitadas al evento empiezan a llegar al establecimiento y a tomar ubicación de acuerdo al protocolo en vigor. En los alrededores se han apostado carabineros, policías de civil y una gran cantidad de curiosos que no pueden pasar más allá de la Avenida Francia. En la terraza del Colegio Inmaculada Concepción Nuestra Señora de Lourdes se ve un guardia al parecer armado.


El reloj va avanzando y los estudiantes empiezan a entrar en un estado de efervescencia e inquietud. Algunos comienzan a saltar, en parte por el frío y en parte por el típico cosquilleo adolescente. Sus voces van subiendo de tono y se escuchan algunas bromas que provocan la risa en otros. Nosotros, profesores, estamos parados delante de los chicos tratando de aquietarlos y con una tremenda responsabilidad por el momento histórico que estamos viviendo.


De pronto, por Colón a la altura de Simón Bolívar se divisa una columna de automóviles y un estruendo ensordecedor de motores. Se levanta una enorme polvareda cuando los Fiat 125 arriban a la Avenida Francia y empiezan a frenar en seco y el Grupo de Amigos Personales (GAP) salta de los coches algunos todavía en marcha causando miradas de asombro entre la muchachada. A medida que el polvo se va posando en la calzada, emerge la figura de Salvador Allende. Apuesto y elegante se detiene un breve instante y contempla su Liceo y a los alumnos. Inicia su recorrido con paso seguro por la calle pasando por delante de los jóvenes quienes lo saludan y vitorean. Levanta un brazo en señal de agradecimiento. Prosigue su camino y de repente lo veo junto a mí. Reacciono a toda prisa y extiendo mi mano: ¡Bienvenido, compañero Presidente! Me coge la mano en forma cálida y amistosa, me mira fijamente a los ojos y responde: ¡Gracias, compañero! Luego atraviesa la calle y se dirige al colegio donde es recibido con una salva de aplausos por los asistentes al acto. Allende es acogido con complacencia por todos los participantes en tal magno acontecimiento. Entonces se da comienzo a la ceremonia con la apertura de las alocuciones de las distintas organizaciones invitadas a tomar parte en la inauguración del Liceo. El primer mandatario es el último en entregar su discurso.


Allende saluda a toda la comunidad liceana y a las autoridades civiles, militares y eclesiásticas. También a los trabajadores de la construcción que están presentes completando las obras del local. Como Presidente y exalumno recuerda Valparaíso como su ciudad natal y tierra política. Lo acompaña, entre otros, el jefe de la Casa Militar, su edecán, el capitán de navío Arturo Araya Peeters, también exalumno. Este marino perdería su vida, asesinado once meses más tarde por el grupo ultraderechista Patria y Libertad en connivencia con el Servicio de Inteligencia Naval (SIN), es decir, por sus propios compañeros de la Armada de Chile.


Enseguida rememora su paso por el establecimiento donde cursó el Cuarto, Quinto y Sexto Año de Humanidades y a sus profesores de aquellos años. Uno de ellos está presente en el acto. Se trata de Nabor Andariza Tobar, quien al ser nombrado se emociona profundamente al rendírsele un merecido homenaje. Se escuchan grandes aplausos. Luego exalta a destacados hombres de gran valía que han pasado por estas aulas y se dirige a los jóvenes alumnos y ahora también alumnas ya que el Liceo a partir de este mismo año se había convertido en un Liceo coeducacional. Incita a los muchachos a estudiar más, aprender más y a prepararse mejor para poder servir en mayor medida al progreso de la patria. Realza la importancia de la educación pública, siendo él mismo un producto de esta enseñanza, al igual que su compañera, estudiante del Liceo No. 1 de Niñas de Valparaíso. Menciona que el país vive una hora de profundas transformaciones dentro del pluralismo de la democracia y de la libertad siendo tarea de los jóvenes mejorar esta forma de gobierno. Rinde homenaje a la Escuela Naval donde se formó su héroe máximo Arturo Prat. Alaba el trabajo voluntario que se realiza a lo largo de toda la nación. Elogia la encomiable labor de maestros y profesores que con su excelsa pedagogía contribuyen en el crisol del cariño hacia Chile.


Termina su discurso con las siguientes palabras: “Jóvenes de Chile y jóvenes porteños cuando digo jóvenes de Chile, es porque no hay fronteras provinciales. Aprovechen Uds. esta oportunidad que la vida les dio. Prepárense más, siéntanse más jóvenes, estudien más, quieran más y más, si es posible a esta tierra y entréguense con pasión a servir con las manos y el esfuerzo, el porvenir que Chile reclama “


Carlos Carstens, extracto del texto

“Nostalgias de un liceano, medio siglo después”.


Notas


(1) https://www.bcn.cl/historiapolitica/resenas_parlamentarias/wiki/Salvador_Allende_Gossens

(2) Extracto del discurso de la Senadora Isabel Allende. https://web.archive.org/web/20180710225320/http://www.senado.cl/rinden-homenaje-a-los-150-anos-del-liceo-eduardo-de-la-barra/prontus_senado/2012-07-11/220444.html

(3) Luis Vega presidente del Centro de Alumno 1969, comentando desde Israel.

(4) Discurso del presidente Salvador Allende, Inauguración oficial del Gobierno en Campaña desde los balcones de la Intendencia de Valparaíso, pronunciado el 20 de enero de 1971. https://www.socialismo-chileno.org/PS/APSA/Discursos%20de%20Salvador%20Allende%201971b%20.pdf

(5) Testimonio del Exalumno Patricio Oyarzún, del 3°Medio B el año 1972, hoy internado en el Hospital de Salamanca.

(6) Rivero Donoso, profesor del Liceo Eduardo de la Barra y exalumno del Liceo Eduardo de la Barra, desde Suecia.

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