• Frente Cacerola

Testimonio: 1970/2020 - Cincuentenario del gobierno popular

Seudónimo: Allendista


Este año, conmemoramos medio siglo del triunfo del pueblo allendista y de la victoria popular. Fue la maduración de un proceso acumulativo social y popular y de construcción de valores contra-hegemónicos y de ideales éticos. La historia oficial difundida por los vencedores, enmascaran, ocultan o nos mienten sobre esta gesta social e histórica. El 9 de octubre pasado, se cumplieron 50 años de la creación de la Unidad Popular, alianza de izquierda, que llevó al abanderado de los humildes a la presidencia de la República, al Dr. Salvador Allende Gossens, con un Programa Básico Popular, expresado en 40 primeras medidas.


La Unidad Popular, fue el fruto de largos años de lucha, movilización social y popular. Proceso que llevó al triunfo a la Unidad Popular el 4 de septiembre de 1970. La unidad de las fuerzas transformadoras, el Partido Comunista (PC), el Partido Socialista (PS), el Partido Radical, (PR), Movimiento de Acción Popular Unitario (MAPU), la Acción Popular Independiente (API) y el Partido Social Demócrata (SD). Posteriormente, se unió La Izquierda Cristiana (IC).


El Programa Básico, se dio a conocer el 17 de diciembre de 1969. La designación del candidato, presidencial de la UP, cuyos precandidatos fueron: Alberto Baltra (PR), Jacques Chonchol (MAPU), Rafael Tarud (API), Pablo Neruda (PC) y Salvador Allende (PS). El 22 de enero de 1970, Allende era el abanderado presidencial de la Unidad Popular. Un componente decisivo, fue la creación de los Comités de Base de la UP, como expresión unitaria de poder político y social en la base, en los barrios, en las poblaciones, en los centros laborales o de estudio. Se crearon más 15 mil Comités, con la participación de miles de independientes y de las fuerzas populares.


Desde ese mismo día con rayados en murales por las Brigadas Ramona Parra y Elmo Catalán se inició una intensa campaña, con muy poco tiempo. A un ritmo vertiginoso se recorrió el país, en el Tren de la Victoria, en multitudinarios actos, manifestaciones con decisivas expresiones culturales, recitales, peñas, poesía, teatro, una campaña con un gran componente juvenil.


El Programa Popular, permitía grandes transformaciones, como Nacionalizar el Cobre, denominado el sueldo de Chile. La Reforma Agraria, el medio litro de leche para todo niño y niña del país. Promover el florecimiento del muralismo y la cultura como acción importante del desarrollo humano y al alcance de todos, la educación y la salud para todos, el trabajo digno y creador, los trabajos voluntarios. La cesantía se redujo al 3% y las autoridades públicas no podían ganar más de 20 sueldos vitales. Se construyeron más de 100 mil unidades habitacionales. Se trataba de consolidar un país soberano, solidario, integrado a los países de la región, con el debido respeto a la autodeterminación de los pueblos.


La Unidad Popular y el gobierno de Salvador Allende, concitó el cariño de los pueblos del mundo. “La limpia victoria alcanzada”, como lo dijera Salvador Allende en los balcones de la Fech, fue una gesta histórica y popular. Triunfó “la vía chilena al socialismo”, conocida como “la revolución con vino tinto y empanadas”. Un proceso original en aquella época. Allende fue un visionario, su liderazgo en esa construcción de patria justa para todos y todas, que significaron una reafirmación del compromiso incondicional con la emancipación humana, fue un acto de rebeldía del pueblo chileno, contra una oligarquía humilladora y ambiciosa.


El 24 de octubre por 153 a 35 votos el Parlamento confirmó la presidencia de Salvador Allende. Fue la primera vez en la historia mundial, que un marxista había llegado por la vía institucional a la presidencia de La República. Para nosotros Salvador Allende es; compañero, rescate de la memoria histórica, coraje y consecuencia, inteligencia y voluntad transformadora con humanidad, su visión, dignidad, su vida y trayectoria, sus obras, líder enraizado en el alma nacional, de discursos sencillos de gran valor didáctico y de riguroso orden analítico, que recogía las aspiraciones populares. Su legado histórico, se funden de los más profundo del pueblo de izquierda, con la historia del Chile popular.


La Unidad Popular, creció desde un 36,5% obtenido en 1970, al 51% en las elecciones municipales de abril de 1971. En las elecciones parlamentarias de marzo de 1973 obtuvimos un 44%, en plena conspiración golpista, cuyo objetivo era generar, desestabilización, incertidumbres, violencia y desabastecimiento. Ante el Congreso, el 21 de mayo el presidente dijo “caminamos hacia el socialismo no por amor académico a un cuerpo doctrinario. Nos impulsa la energía de nuestro pueblo”. El 3 de marzo de 1972, Allende en Chuquicamata expresó “el suelo de Chile es el cobre, como la tierra es el pan, como el bosque podríamos decir, es el techo y la vivienda”.


Conspiraron, el gobierno norteamericano, el Pentágono, la CIA, el FBI, las instituciones económicas y financieras internacionales, el Banco Mundial, en acuerdo con la burguesía nacional, el ejército, marina, aviación y carabineros, entrenados en la Escuela de las Américas, donde se formaron la mayoría de los dictadores y torturadores, para convertir a las instituciones armadas en el brazo masacrador de la clase dominante. El 24 de junio declaró, “los trabajadores en Chile han conquistado el gobierno; no han conquistado el poder” y agregaba “la revolución no es un proceso para servir apetitos personales o partidarios; que implican renunciamiento y sacrificio”.


El triunfo popular de 1970, movilizó un enérgico ánimo de rebeldía, de sentimientos compartidos, con una ética de solidaridad humana, de entrega y desprendimientos personales. Había que construir, colectivamente, una primavera de esperanzas y de creatividad emancipadora. Fueron tiempos de pelo largo, los malones, las alpargatas, flacuras y barbas, patillas y boinas, el paltó, el montgomery, los bototos y las ojotas, la manta e castilla, del tranvía y el trolley, los libros publicados por Quimantú “sol del saber”, la militancia y el trabajo voluntario. Echar a andar, darle dignidad y protagonismo al pueblo, era nuestro ideario. Nuestros valores, la lucha por la verdad, la memoria y la justicia social. Los pobres y los niños estaban siendo vacunados. No solo el cobre sería el sueldo de Chile, vivíamos la alegría en las calles, entonando “el pueblo unido jamás será vencido” el “…y que jué”. La última manifestación popular, el 4 de septiembre de 1973, en Santiago llegó al millón de asistentes, pese a la campaña del terror.


Esta proeza, cumple 50 años. Sustancia necesaria para los combates futuros, en eso Allende, tenía una fe absoluta en que se abrirán las grandes alamedas. La Unidad Popular y Allende se mantienen en la memoria popular, como la culminación de un proceso emancipador y de transformación social que desarrolló la izquierda y que fue posible construyendo unidad. Los allendistas y las fuerzas de izquierda, tenemos que construir un futuro compartido por todos y todas, hoy como ayer, solo el entendimiento, nos liberara del neoliberalismo.


El 11 de septiembre de 1973, Allende se despide de los “trabajadores de mi patria, especialmente de la modesta mujer de nuestra tierra, de la campesina que creyó en nosotros, de la obrera que trabajo más, de la madre que supo de nuestra preocupación por los niños, de los profesionales patriotas, de los jóvenes que cantaron, entregaron su alegría y su espíritu de lucha”, se despidió de, “aquellos que serán perseguidos”.


El 11 de septiembre de 1973, el Presidente Allende murió heroicamente, defendiendo nuestro gobierno, el mandato popular, el programa, que el pueblo chileno le encomendó. Como autocritica, la izquierda subestimó el miedo y el odio de la derecha y el imperialismo, de perder sus privilegios. No podíamos pensar, que la burguesía chilena y las transnacionales se iban a quedar tranquilas, cuando dejaron de controlar, sus latifundios y empresas monopólicas. Su respuesta fue criminal.


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