Testimonio

Seudónimo: Paloma


El día 11 de septiembre a las ocho AM, sentimos unos disparos, mi marido se levantó y observó por la ventana, me llamó rápidamente a mirar que en los techos andaban infantes de marina con metralletas y rostros pintados. Prendimos la radio y solo había marchas militares. Un escalofrío nos recorrió el cuerpo de mal presentimiento. Mi marido se vistió de prisa, no quiso tomar desayuno y me dijo que debía ir al Banco de calle Prat. Lo que hacía bajando de prisa por calle Urriola. Pero al llegar vio infantes de marina apostados en las puertas y un amigo del banco le informó que no fuera a trabajar, que había golpe de estado y estaban apresando a todos los de izquierda, se despidió y se devolvió a la casa.


Un terror invadió las calles y los hogares del pueblo de Chile, algo nunca visto por nuestra generación nos apretó el corazón, mientras escuchábamos por la radio los bandos militares, y la voz de salvador Allende por radio Magallanes que informaba lo acontecido y que él no se iba a rendir, las lágrimas invadieron nuestros ojos.


Fue el día más negro para los chilenos, la clase obrera, los estudiantes. La esperanza cayó acribillada por la bota ensangrentada del fascismo. Valparaíso, era un campo de disparos y muertos. Mi compañero, no volvió a trabajar, la derecha hizo una lista de nombres de sus propios compañeros de trabajo y la DINA comenzó a visitar los hogares para llevarse detenido a todo el que aparecía en esa lista, supuestamente gente de izquierda. Allende fue asesinado en el palacio de la Moneda y el caos patrullaba las calles con sus metralletas.

Mi casa fue allanada varias veces por carabineros y luego por la DINA (Patria y Libertad), les llamaba la atención que era tan grande. El día 8 de octubre de 1973, a media noche vinieron a buscar a mi esposo, eran alrededor de nueve infantes de marina con sus rostros pintados y sus metralletas que asustaron a los niños que dormían, prendiendo las luces de las habitaciones. Al salir el último de los infantes me dijo en un murmullo que lo llevaban a la academia de guerra del Silva Palma.