• Frente Cacerola

NNA, SENAME y vulnerabilidad

Después de la agresión sufrida por dos niños del SENAME en Talcahuano, se pone en escenario una vez más la situación de desamparo y vulnerabilidad de los niños que están a cargo de dicha organización. Sin embargo, el SENAME es tan sólo, una muestra brutal y punta del iceberg en relación a la situación de discriminación y vulnerabilidad en que están los niños, niñas y adolescentes (NNA) de este país desde tiempos atávicos.


En Chile, el 24% de la población es NNA. Según las estadísticas de UNICEF Chile, el 6.6% de los niños, niñas y adolescentes en Chile, entre 5 y 17 años, están en situación de trabajo infantil. De ellos, el 60.3% del total de NNA que realizan trabajo doméstico de carácter peligroso, son mujeres.


En relación al uso de la violencia en la crianza, 62,5% de los cuidadores principales reconocen el uso de métodos de disciplina violentos en la crianza de NNA.

El 10,7% del total de personas nacidas vivas corresponde a hijos/as de madres adolescentes (10 a 19 años).


El 13,9% de los NNA viven en situación de pobreza por ingresos, y el 22,9% viven en situación de pobreza multidimensional. Con esos datos, es legítimo preguntarse; ¿Quién oye la voz, las demandas y los sueños del 24% de la población?


En nuestro parecer no es posible la construcción de un país sano, con proyección a avanzar en justicia social, desarrollo etc. sin considerar la voz, el sentir y pensar de lo NNA.

Se hace urgente abrir espacios de participativos para NNA, no sólo en el proceso constituyente que se inicia, sino como una política de estado permanente, que los reconozca como sujetos de derecho.


Por tanto, la primera tarea es garantizar que la voz de los NNA tenga representación en la discusión de la nueva Constitución y que en ella se los definan como sujetos de derechos.

Sin embargo, lo anterior es sólo una parte del trabajo. Es imprescindible hacer un ejercicio de deconstrucción cultural, desde lo más profundo, y revisar elementos que están a la base de lo que significa una relación desde el respeto.


En ese contexto, se requiere observar las relaciones de poder que se dan al interior de la familia, el aula y otros espacios en los que se desarrollan los NNA, eliminando la concepción de que los adultos debemos formar a nuestros NNA como ciudadanos útiles a la sociedad. ¿Útil a qué? ¿Al engranaje productivo? ¿Al actual modelo de sociedad?

¿Acaso se refiere a moldear a los NNA para convertirlos en personas dóciles y obedientes que permita mantener el status quo?


Cada NNA es un ser íntegro, entero con su propia impronta, con su forma, esencia y realidad, con opinión, ávidos de conocimiento independiente de su edad, por tanto, no son seres amorfos, tampoco una piedra a tallar, sino personas que razonarán de acuerdo a su corta o larga experiencia y que deberán ir descubriendo el mundo, evidentemente en compañía y guía de un adulto.


Los NNA deben desarrollarse en un espacio de constante crisis, es decir, un espacio de constante examen y juicio, donde puedan cuestionar lo dado por verdad, descomponer la norma, cuestionarla, abriendo el diálogo reflexivo y aprendiendo la tolerancia.

Se les debe permitir descubrir, y cada descubrimiento que hace un NNA ha de ser, también, un insumo para el crecimiento del adulto que lo acompaña en su desarrollo.


Así entonces, nosotros, los adultos, debemos desprendernos de la arrogante mirada adultocentrista que tenemos del mundo, y entender que dicha mirada es absolutamente discriminadora. Nuestro deber es generar “una genuina apertura” a la participación de NNA, esto no pasa solamente por abrir los espacios del mundo adulto, sino que invitarlos a sumarse a espacios institucionales que hayan sido pensados recogiendo las particularidades, subjetividades de los NNA.


Los NNA no son el futuro de la sociedad, son hoy, son presente. Y, aprender a escuchar sus ideas y deseos no sólo nos puede sorprender, sino que, también nos indica cuales son las deudas que tenemos con ellos. Como ejemplo de lo anteriormente señalado, recordemos que los adolescentes han sido punta de lanza en momentos históricos de avances en la sociedad, fue el movimiento secundario, durante los años 80 los que estuvieron en primera fila en las diversas manifestaciones en dictadura, en el 2006 quienes, pudieron mover algunas comas de la ley orgánica constitucional de educación, y fueron los estudiantes secundarios quienes lograron prender los despertadores el 18 de octubre de 2019.





29 vistas0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo