Las erráticas medidas del Gobierno ante el Coronavirus

A partir del 31 de diciembre, en que se notificó el primer caso de Covid-19 en la ciudad de Wuhan, China, el coronavirus se ha expandido a una velocidad alarmante a nivel mundial. En la actualidad existen más de 196.000 casos y más de 7.800 fallecidos.

En Chile, el primer caso detectado fue un 3 de marzo. Se trató de un médico que había estado viajando por varios países del sudeste asiático. Al igual que en otros países la propagación inicial fue lenta.


Sin embargo, en pocos días los casos habían crecido a una velocidad alarmante. Para el 14 de marzo se contabilizaban 61 casos. El virus ya estaba instalado en el país, y se transmitía entre personas del mismo territorio.

A pesar de ello, no se implementaron medidas efectivas para evitar la propagación de la pandemia. Y esta se extendió a velocidad creciente, tan sólo 2 días después, el 16 de marzo la cifra de contagiados se incrementaba a 155 casos. Ese día, el Presidente Piñera en compañía del Ministro de Salud Mañalich anunciaba oficialmente que se entraba en fase 4, era el momento de implementar medidas oportunas y eficaces. A pesar de ello, en una conferencia de prensa, rayana en lo ridículo, solo se anunció el cierre de fronteras, medida que debió decretarse ya en la fase anterior, y que no afectaría la entrada y salida de carga. Las otras eran medidas menores, obligación de cuarentena para los infectados, y la instrucción de que los funcionarios públicos mayores de 70 años y con enfermedades crónicas podrían desarrollar su trabajo desde el hogar. Se restringía los actos públicos con más de 200 personas.


La empresa privada no se tocaba. Sin duda, en este modelo son más importantes las empresas que las personas. No se les exigió nada que pudiera afectar sus finanzas. No se le exigía alternar horarios, o suspender funciones. Tampoco se regulaba los precios de desinfectantes, cloro gel, alcohol gel o jabones. Los que desaparecieron con rapidez y subieron rápidamente su valor.