Historia de María un 18 de Octubre

Sentados en una plaza del barrio, María se sienta a contarme su historia. Recelosa de expresar todo lo que siente y vivió, me cuenta que como sea que haya sido lo que ha pasado hoy siente un alivio grande, a pesar que es bien poco lo que ha resuelto en su vida. Lleva apenas unos días de salir de la cárcel y aún sigue procesada.

Fue a fines de los 90 que María conoció al José: María, niña frágil y tímida y una mirada que hacía pensar que detrás de esos ojos café oscuros escondía tristes historias aun cuando sonreía. Nació por 1970 y quedó huérfana a los 3. Casi no recuerda a su padre pero su madre siempre le dijo que él la amó mucho, que ella era la niña de sus ojos. Unas pocas fotos con su padre es todo lo que tiene de él. Sin un padre protector a su lado, su madre tuvo que arreglárselas como pudo y les tocó vivir años de miseria, abusos y violencia al lado de un hombre, que sometió a su madre, la Rosa, a una vida de violencia intrafamiliar continua y brutal. Los peores recuerdos de su vida son los que pasó al lado de un padrastro cruel y abusador. Abusador en todos los sentidos. Su madre Rosa se emparejó con un gañán de medio pelo, cruel, deshonesto y violento. Un delincuente. María pocas veces cuenta esa época triste en la vida de ambas, ella y su madre Rosa, ni a sus hijos quiere aún hoy contarles. -Para qué contarles eso a los niños me dice, no quiero que acumulen odio en sus corazones. Son niños tan lindos que prefiero que sigan viendo la vida con esperanza, ya suficientes dolores tienen con lo que ellos viven ahora.

Sentados en una plaza del barrio, María se sienta a contarme su historia. Recelosa de expresar todo lo que siente y vivió, me cuenta que como sea que haya sido lo que ha pasado hoy siente un alivio grande, a pesar que es bien poco lo que ha resuelto en su vida.

Lleva apenas unos días de salir de la cárcel y aún sigue procesada.

-María, ¿que fue lo que te pasó ese día? Porqué llegaste a esa situación, le pregunto. -Es muy largo de explicar, además que me cuesta contarlo. En el tribunal la Jueza con suerte me escuchó y cuando oía al Fiscal acusarme hasta yo misma me asustaba le diré…responde María cabizbaja


-Mire, me dice, yo conocí al José a fines de los 90. Yo era joven y sin experiencia y lo único que quería era salir de la casa donde vivíamos con mi padrastro allá en Renca. Mi madre siguió aguantándolo pero yo no di más. Al primer muchacho que me lanzó unos piropos lo vi como la vía para escapar de esa pesadilla.

El José era joven y galante, y apenas conociéndome y sabiendo las pellejerías que pasamos me ofreció irme con el. No teníamos nada, pero yo pensé que cualquier cosa sería mejor que lo vivido.

Nacieron mis dos hijos en los primeros años y le diré que las promesas del José pasó poco o nada. Siempre llegaba ebrio prometiendo que cambiaría, pero la promesa se le olvidaba al otro día. Con los años comenzó a agredirme, sobre todo cuando los niños les tocó ir al liceo y tenían sus necesidades y al solo insinuarle esto me insultaba. Un día mi hija mayor, ya con 15 años se le paró en seco y el maldito le pegó su bofetada.

-¿Y tu que hiciste María?, la interrogo

-Mira, me dolió el alma. Ese día me prometí que eso iba a acabar. No podía soportar la idea de que mis hijos vivan la misma violencia que viví yo y mis hermanos. Tal vez ese fue el día que empecé a acumular rabia y empecé a planear como acabar con eso. -¿Y cual era tu plan?, pregunto

Qué plan ni que nada, solo sabía que no iba a soportar terminar así mi vida y la de mis niños. -Empecé a contestarle al José cada vez que nos humillaba, tenía por costumbre sacarme en cara que yo no era nada, que no tenía educación y que qué iba a ser de mi si me iba de su lado. Mal que mal decía, conmigo tienes para comer. No sabe el dolor que se siente cuando me decía que mis hijos eran unos buenos para nada. A sus propios hijos… -Cuando le pedíamos algo decía que no había, sabiendo yo que él se gastaba lo bueno que ganaba en bares, mujeres y amigotes. A su anterior familia les daba la vida que a nosotros nos negaba. -Más de alguna vez lo vi de juerga con mi padrastro como grandes amigos. Que lejos quedaron esos días, cuando me enamoraba, en que me decía que jamás perdonaría a ese Viejo Infeliz, refiriéndose a mi padrastro. Incluso una vez se encontró con él en la calle y le echó la choriada. Mire que verlo tomando con él en al bar me decepcionó aún más. Bueno, tal vez tengan razón, estoy loca…

-¿Y cómo piensas salir de eso?... -¿salir de eso?... creo que aún no salgo. No sé cuándo dure mi proceso, si me van a condenar o no. Hasta me mandaron al siquiatra. Como todos me dicen que estoy loca…

-¿Porqué dices eso? Con lo que te escucho decir, te encuentro de lo más cuerda Sabe, creo que si me volví un poco loca… Ese día que paso esto me salí de las casillas.. sabe que además mis vecinas me ayudaron y me aplaudieron, porque todas veían el maltrato al que me sometía el José… -Mira, tu historia yo la conocí por la prensa. Pero me gustaría conocerla de tu propia boca… Sabe, creo que si me volví un poco loca… Ese día que paso esto me salí de las casillas.. sabe que además mis vecinas me ayudaron y me aplaudieron, porque todas veían el maltrato al que me sometía el José… Empezamos a vivir miserias, me enfermé y el José no me ayudaba en nada. Pasaba en el consultorio para que me recetaran paracetamol. Un doctor joven un día me dice que la enfermedad que tengo es maltrato, pero que para eso no tenía medicamentos. Que fuera las veces que quiera a verlo, pero lo único que podía darme era un poco de comprensión. Bueno, usted quiere saber de ese día.. Mire el José por la mañana salió y me volvió a humillar, me dijo que era fea, que no servía para nada, que yo hasta el daba asco. Llevaba ya un buen tiempo que no nos daba nada y solo podía comer algo gracias a un cuñado que nos quiere mucho y todas las quincena nos hacía unas compras de supermercado. Además que yo trabajo unos días a la semana haciendo aseo y los domingo paro un puestito en la feria vendiendo shapús falsos. Y con eso igual me las arreglo. A medio día el José llegó violento, trata de golperme y de nuevo a insultarme aprovechando que los niños estaban el en colegio. Me sacaba en cara que todas las pocas cosas que había allí eran de él y que debía agradecerle por dejar que yo las usara. - Y me hice de valor, y era tanta la rabia… mire lancé todo por la ventana, se rompió el microondas, la tele, dejé la media cagada le diré Mire, el incendio de departamento no sé cómo empezó, con el desastre que quedó podría haber sido cualquier cosa. El José comenzó a golpearme y a golpearme…

bueno, y hasta ahí no más llegamos… Ahora algunos me dicen que me volví loca Lo único que yo hice es dejar se soportar los abusos

Espero que la jueza me entienda

ya que como sea yo empiezo una nueva vida

(Basada en hechos reales, la ficción es nuestra)

36 visualizaciones0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo