• Frente Cacerola

“¡El pueblo unido, jamás será vencido!”


Seudónimo: Pito


“¡El pueblo unido, jamás será vencido!”


El viento susurró, y como un eco respondió:

—Todos los niños son iguales.

—No es así — respondió la injusticia social imperante.

—¡Veremos! —orgulló el viento.


Los niños—mudos y obedientes—esperan a sus padres en sus casas, casitas y casuchas. Las elecciones vienen luego: 4 de septiembre de 1970.


“¡El pueblo unido, jamás será vencido!”

—Todos los niños son iguales — gritó el viento.

—No es así — amenazó la injusticia social ahora, opositora.

—Veremos — con profundas dudas, sostuvo el viento.


Hombres, mujeres y niños, antes anónimos y entonces protagonistas, luchan contra la injusticia imperante. Cambian valores, sabores, luces y sombras. Cansados del duro trabajo. Con voces con carrasperas, proclaman:


“¡El pueblo unido jamás será vencido!”

—Todos los niños son iguales — insistía el viento.

—No es así — tozudamente rebrotó la voz de la injusticia social.

—Veremos — dijo el viento en un sollozo.


Hombres, mujeres y niños. En sus casitas y casuchas lloraban. Era el 11 de septiembre de 1973. Muchas casas encendían las luces de vítores de triunfo.

—Todos los niños son iguales — lloró el viento.

—No es así — aseguró la injusticia social.

—Veremos — dijo el viento. Y se escuchó al eco que resonaba: “Mucho más temprano que tarde, de nuevo abrirán las grandes alamedas”.


“¡El pueblo unido jamás será vencido”!

El viento hace desaparecer: día a día, batalla a batalla, a esa injusticia social. Llegará el momento en que se gane esa guerra. La injusticia social habrá desaparecido y la única voz que se oirá, será la de la “Unidad Popular”, gritando con más fuerza:


“¡El pueblo unido jamás será vencido”!


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