EDUCACIÓN LAICA

Hablar de laicismo y de libertad de pensamiento se entiende del punto de vista filosófico como el compromiso moral de las personas con los valores humanistas que se liberan a través del pensamiento crítico, la deconstrucción de lo dado como única verdad aceptable, es decir, aquella búsqueda y cuestionamientos que permite el desarrollo de la vida humana; y del punto de vista político hace referencia a la separación formal del estado y la iglesia.

¿Por qué hacer énfasis en la necesidad del carácter Laico de la educación?

La laicidad se refiere a una práctica real de la libertad de pensamiento en todos los aspectos de la vida de las personas, por lo tanto, no se refieren únicamente a la secularización o confesional de dichos aspectos.

Hablar de laicismo y de libertad de pensamiento se entiende del punto de vista filosófico como el compromiso moral de las personas con los valores humanistas que se liberan a través del pensamiento crítico, la deconstrucción de lo dado como única verdad aceptable, es decir, aquella búsqueda y cuestionamientos que permite el desarrollo de la vida humana; y del punto de vista político hace referencia a la separación formal del estado y la iglesia.

Para los efectos de esta conversación se plantearán principios del laicismo.

Principios del Laicismo

1. El libre examen

El libre examen es el derecho básico de la libertad de pensamiento y también el deber de develar dogmas, con espíritu crítico hacer salir tantas verdades como tantos ojos permitan.

2. Rechazo a la exclusión

En otras palabras, Ubuntu (regla ética sudafricana enfocada en la lealtad de las personas y las relaciones entre éstas) cuyo significado es Yo soy porque nosotros somos, y dado que somos, entonces yo soy.

El rechazo a la exclusión es reconocer al otro como legítimo otro, sin importar credo, nacionalidad, raza condición social, permitiendo la convivencia de todas las culturas.

3. Tolerancia

Como respeto a la otredad, lo que no significa la aceptación sin ningún tipo de premisa. La tolerancia debe de entenderse desde una base mínima, que no es otra que el respeto irrestricto de los DDHH en el más amplio sentido de la palabra. La tolerancia no debe confundirse jamás con la desidia o la indiferencia (se tolera porque no importa).

4. Autonomía y responsabilidad

Se refiere a la conquista de nuestra emancipación. Es la superación de los dogmas como promesa de una felicidad ilusoria y venidera del más allá, para que sea el ser humano quien busque, construya conquiste esa felicidad en el más acá.

5. Conquista de la ciudadanía

Entendiendo ciudadanía no como definición geopolítica o territorial, sino como prolongación de nuestra emancipación individual a la sociedad, de la que somos parte indivisiblemente.

6. Respeto a la diversidad

Conocer la realidad es conocer como el sujeto conoce la realidad, como la conformamos desde nosotros. ¿Cabe entonces preguntarse, si los sujetos son tan diversos por qué la versión dominante de la realidad es una?

7. Solidaridad

Entendida como una forma esencial de vida que permite la evolución del ser humano como parte indivisible de la naturaleza, es la ayuda y colaboración entre los seres humanos.

Los elementos antes mencionados permiten, entender que la historia es una obra colectiva de las personas y no de la providencia, y en tanto obra colectiva es necesario sujetos críticos analíticos participativos y conscientes para que hacer la labor. La superación de la religión como felicidad ilusoria del pueblo es la exigencia de que éste sea realmente feliz.

El laicismo es dialéctico, en tanto no existe la posibilidad de tener un estado laico sin una educación laica, que entregue las herramientas necesarias para que las y los estudiantes se construyan con voluntad y conciencia.

El desarrollo de la voluntad y la conciencia permiten deconstruir aquellos constructos sociales asumidos como únicos posibles y que no son otra cosa que modelos sociales derivados de la “trampa de la moral única”, ejemplo de ello es la sociedad patriarcal hija de dogmas religiosos.

Mismos dogmas que han trabajado como dispositivos de control y censura, limitando el desarrollo de los seres humanos, ya que todo el saber intelectual es funcional a relaciones de poder que necesita un determinado tipo de concepción del mundo y a fin a un sistema productivo para pocos.

De esta manera, a lo largo de la historia, este dispositivo de control, funcional a un modelo de sociedad, ha truncado los procesos emancipatorios y de rebeldía antes las injusticias, justificando el sufrimiento de los pueblos con la promesa de que sus dolores y pesares serán recompensado con la dicha eterna en el más allá.

Consecuentemente con lo expresado no existe democracia posible sin laicismo, dado que una real democracia no solo garantiza los derechos de la mayoría y se gobiernan de acuerdo con ellos, sino que también garantiza los derechos de las minorías. Entendiendo a las minorías no necesariamente en términos cuantitativos sino en lo que se refiere a cuota de poder. En otras palabras, una democracia real no es posible si mantiene la concentración del poder en manos de unos pocos.

Si abogamos por un enfoque laico en la educación, diremos de ella que será una educación que asegura el derecho básico de la libertad de pensamiento, el respeto irrestricto de los DDHH sin importar el credo, la nacionalidad, raza, condición social; en definitiva, una educación que cobije todos los principios antes mencionados.

Por Paola Font Frente Cacerola

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