50 años: un pasado cargado de futuro.

aporte: Fernando Otero Manzano.

Con este mensaje “un pasado cargado de futuro”, se habían iniciado los preparativos de la conmemoración de las cinco décadas desde el triunfo de la Unidad Popular con Salvador Allende. Eso fue antes del estallido social que conmueve al país desde hace más de dos meses.



Con el pueblo ya volcado a las calles el mensaje adquirió aún más fuerza. No hay banderas partidistas en la Plaza de la Dignidad y en otros puntos de manifestaciones en Santiago y en el resto de Chile, pero El Derecho de Vivir en Paz se transformó en uno de los himnos, y ni que decir El Pueblo Unido Jamás Será Vencido. Víctor Jara y Sergio Ortega han estado todos los días en la primera línea en este despertar de Chile.

Un pasado que incluso se remonta a los partisanos italianos que resistían al fascismo en los años 40 del siglo pasado, cuando escuchamos a los jóvenes entonar en Bella Ciao, que se popularizó en Chile en los años de la U.P.

También los años 70 de Chile se han hecho presentes en las consignas, una de las que más ha pegado es “Hasta que la dignidad sea costumbre”, que nos trae a la memoria a Bautista van Schouwen, asesinado también por los militares en 1973.

Y la presencia quizás más fuerte, la de Allende, que anunció que se abrirían las grandes alamedas. Claro que no se han abierto solas, los hombres y mujeres libres han debido abrirlas a costa de sacrificios y mutilaciones. Hay mártires en este despertar de Chile. Pero estamos esperanzados en que tantos sacrificios nos lleven al final, por fin, a la construcción de una sociedad mejor.

En este hermanarse del perro Tevito con el perro Matapacos, todo está por venir. Ese futuro no está a la vuelta de la esquina, pero llegará si perseveramos. El 2020, el año de los 50 años, puede ser el primero de una era en la que los sueños de varias generaciones se comiencen a concretar.



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